Cuarto en construcción

Este blog será mi cuarto. Mi cuarto propio. Es un cuarto, en proceso, en construcción: las paredes siguen ásperas, sin lijar, falta pintura por todos lados, el contrapiso sin baldosas… pero por ahora con esto nos alcanza. Porque por rústico que sea alcanza para leer pensar y escribir el cuento.  
Este blog nació de un malestar.  El malestar de descubrir ciertos modos nocivos de leer a la literatura. Esos modos de leer no ayudan a alguien que quiera iniciarse en la escritura del cuento. Excepto honradas excepciones, la crítica literaria ya no se ocupa de pensar qué es y cómo funciona un cuento.
Tuve que buscar en otra parte, en la crítica literaria de hace décadas, en el taller de escritura de Marcelo di Marco, en la Teoría del Cuento norteamericana (un área de investigación que arrancó por los setenta y que hasta donde yo sé es ignorada en nuestro país), en manuales sobre cómo escribir un cuento, y en las opiniones a veces fragmentadas y desperdigadas de cuentistas. El cuarto está sin terminar pero tiene buenos cimientos.
Desde acá nos paramos en pie de guerra. Desde este cuarto peleamos contra los modos sacros de leer a la literatura. Contra el snobismo, la palabrería y las palabrotas. Creo que se puede enseñar y aprender a escribir. Creo en la divulgación del conocimiento. Todo lo que aprendo lo comparto. Creo en el aprendizaje como un proceso, un camino, así es la lectura y así también la escritura. Creo en el error como productivo: como hacen los perros, nos sacudimos el miedo a equivocarnos y a opinar.  
Pero también creo que hay que aprender a leer cuentos. El cuento requiere de una alfabetización específica. Para eso también es este blog.
Cómo se lee en este cuarto:
Leo por placer. Voy a recomendar fervorosamente los cuentos que me llegan hasta el hueso, los que me vuelan la cabeza, los que me retuercen las espina dorsal. Como dice Stephen King, la mente es como un colador, algunas cosas pasan de largo y otras quedan. En el colador de Stephen siempre queda lo más siniestro. Lo que escriba acá será lo que quede en mi colador. No voy a decir que solo lo que a mí me gusta es bueno. Estos son ejemplos de antologías. Use este blog como ejemplo y arme su propia antología. Construya su propia aventura.
Leo como un escritor principiante, un iniciado. ¿Por qué? Porque el cuento es mi lugar pero por un motivo más prosaico y pragmático: se aprende mucho escribiendo cuentos, y lleva menos tiempo que escribir una novela. Lo recomiendan los maestros como Ray Bradbury y Lajos Egri.  
Siempre me recomendaron leer para aprender a escribir. Leer mucho. Lo que no me dijeron que hace falta más que leer. Saber leer. Leer de determinada manera con cierta intensidad. Y no hay manera de que ese saber surja espontáneamente. Hace falta reflexionar y conocer conceptos claves. Por eso recurrimos a la caja de herramientas del narrador para leer y escribir con esas herramientas: estructura, punto de vista, resumen, escena, tiempo del relato, conflicto, personaje, entre muchos otros conceptos. El vocabulario tradicional y algunos conceptos nuevos van a hacer de lente de microscopio: con eso leeremos el cuento.  
Este cuarto en construcción recibe a los maestros y a los principiantes. A los expertos en área y a los que quieran aprender. Abro las puertas de mi cuarto: pasen. Les quiero contar un cuento. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Yokasta: un cuento de Liliana Heker